Dormir en el infinito

Cada campamento es único, y tratamos de que sea lo mejor posible. Juan le recuerda a Álvaro que los más hermosos no suelen ser los más cómodos. Efectivamente, la belleza imponente de este bosque con vistas hacia el infinito hay que pagarla en forma de polvo y viento que se pega a nuestras cámaras, ropa, bicicletas y cualquier objeto que dejemos a la vista. Pero el café sabe rico aunque cruja en la boca si el amanecer es majestuoso. Este lugar quedará con nosotros para siempre, como tantos otros.