El Jeep, un refugio

Siempre tratamos de que el vehículo de Álvaro afecte lo más mínimo a la forma de viajar de Juan y Bea pero no hay duda que en muchos momentos se agradece el techo del maletero para cocinas o simplemente para extender las carpas mojadas por la lluvia de la noche. Minutos después de la fotografía comenzó a soplar un viento tan fuerte que fue imposible seguir en el lugar porque llovía totalmente de forma horizontal y decidimos salir corriendo, ellos en bicicleta y Álvaro grabando y secando las cámaras cada poco tiempo. Pero siempre hay recompensas a estos cambios climatológicos y un arco iris siempre es bienvenido en la carretera.

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