Mínimas posibilidades, máximas esperanzas

Nos habían dicho que las posibilidades eran mínimas. La “más alta” no suele mostrar su cima. Pero parece que una vez cerrado el acceso al parque, cuando los turistas que viajan en autobús salen de las puertas de entrada y tan solo unos cuantos privilegiados pueden estar dentro de lo que aquí llaman wilderness, la montaña se desnuda de nubes y crea una magia a su alrededor que no necesita de nada más. Esta noche la cena empaquetada y deshidratada nos sabe más rica que nunca, y la falta de postre, de cualquier dulce que picar o de una simple infusión no parece importarnos en este campamento que hemos creado en el que creemos hoy es el lugar más bello del mundo.