Un nuevo encuentro: Alaska

No es fácil saber que empieza un nuevo encuentro y que será el último. Sin duda hacerlo en Alaska es la mejor despedida que podíamos tener y las carreteras nos llevan sin saberlo a los pies de un glaciar en el instante que decidimos parar a dormir. Álvaro ha llegado con el horario invertido de su viaje y hay que descansar para comenzar a rodar. El glaciar nos protege durante la noche y nos acuna con su melodía de gotas infinitas.