Álvaro es energía pura, se mueve rápido y ve las cosas antes que nadie. Puedes girarte a decirle algo y encontrarle subido a un árbol, con su inseparable cámara de fotos buscando un arcos iris o persiguiendo la luz de la tarde. Su pasión le lleva lejos, a viajar, a descubrir el mundo a través de su objetivo. Y sobre todo, a transmitir y enseñar todo aquello que le hace soñar.

Juan es tranquilo. Su voz desprende calma y serenidad. Su constancia y su sentido de la libertad le han llevado a ser fiel a sus sueños más profundos. Su viaje en bicicleta es un camino de superación personal del que aprender lo esencial de la vida. Su mirada es reflexiva, atenta y aventurera.

 
 

Juan y Álvaro son amigos, y hacen un tándem especial. Son sonrisa pura, esencia y autenticidad a raudales. Su viaje juntos, una experiencia con la que sentir que todos somos parte de ese pedaleo constante de proyectos humildes, pero que mueven el mundo.